Los beneficios del ajedrez para el cerebro: lo que dicen realmente los estudios
¿Por qué jugar al ajedrez? Ante todo, porque es un juego apasionante. En cuanto a la salud, los grandes estudios de población asocian la práctica regular de juegos de reflexión, entre ellos el ajedrez, con un deterioro cognitivo algo más lento y con un riesgo de demencia moderadamente menor. En cambio, ningún ensayo ha demostrado que el ajedrez aumente de forma duradera el CI ni que cure una enfermedad.
El ajedrez tiene fama de «deporte cerebral». Abundan los artículos que ensalzan sus beneficios, pero pocos dicen de dónde salen sus cifras. Este sitio hace lo contrario: cada afirmación remite a un estudio concreto (autores, revista, año, número de participantes), y cada página señala lo que el estudio no demuestra. El objetivo no es desanimar a nadie de jugar, todo lo contrario: es saber qué se puede esperar razonablemente de una partida de ajedrez y qué pertenece al terreno del mito.
Beneficio observado: diferencia medida entre personas que juegan y personas que no juegan. En un estudio observacional, puede explicarse por algo distinto del juego (nivel de estudios, salud, entorno). Solo un ensayo aleatorizado, en el que el azar decide quién juega, permite hablar del efecto del propio juego.
Por qué jugar al ajedrez: 9 razones bajo la lupa
Las listas de «beneficios del ajedrez» circulan por todas partes. Estas son las más habituales, con el estudio que las respalda y una etiqueta que resume la solidez de las pruebas: sólido, prometedor o frágil.
- Un envejecimiento cognitivo algo más lento prometedor
En la cohorte francesa PAQUID (3 675 personas de 65 años o más seguidas durante 20 años), los jugadores habituales de juegos de mesa tenían un riesgo de demencia un 15 % menor; sin embargo, la diferencia desaparece al tener en cuenta el estado cognitivo y la depresión iniciales (Dartigues et al., BMJ Open, 2013). Más detalles en la página sobre ajedrez y alzhéimer. - Aficiones «activas» asociadas a menos demencias prometedor
En 10 318 australianos de 70 años o más, jugar a las cartas o al ajedrez, hacer crucigramas o puzles se asocia a un riesgo de demencia un 9 % menor por cada nivel de frecuencia (Wu et al., JAMA Network Open, 2023). - Una memoria especializada impresionante sólido
Los maestros reconstruyen una posición de partida vista durante cinco segundos, pero no una posición aleatoria (Chase y Simon, 1973). La memoria del ajedrez es real, pero sigue siendo… una memoria del ajedrez. Véase ajedrez y memoria. - Un cerebro que se especializa prometedor
Las imágenes cerebrales muestran que los expertos procesan el tablero con regiones distintas de las de los novatos (Bilalić et al., Journal of Neuroscience, 2011). Eso demuestra el aprendizaje, no un beneficio para la salud. Véase el cerebro del ajedrecista. - Mejores resultados escolares frágil
El metaanálisis de Sala y Gobet (2016) encuentra un efecto moderado, pero el mayor ensayo aleatorizado, realizado con 4 009 alumnos ingleses, no halla ningún efecto en matemáticas (Jerrim et al., 2018). Véase ajedrez y niños. - Un CI más alto frágil
El CI y el nivel de ajedrez guardan una correlación modesta (alrededor de 0,24 según Burgoyne et al., 2016), pero nada demuestra que jugar haga subir el CI. Véase el CI de los ajedrecistas. - Una ayuda para la atención (TDAH) frágil
Un único estudio piloto con 44 niños, sin grupo de control, informa de una reducción de los síntomas valorados por los padres (Blasco-Fontecilla et al., 2016). Véase ajedrez y TDAH. - Un juego de reglas adecuado para muchas personas autistas frágil
El marco previsible del juego gusta a muchos jugadores autistas, pero ningún ensayo controlado ha medido un efecto. Véase ajedrez y autismo. - Un antiestrés frágil
Una partida disputada hace subir la frecuencia cardíaca (Troubat et al., 2009): la competición estresa. El juego tranquilo entre amigos es otra cosa. Véase ajedrez, estrés y ansiedad.
Los beneficios del ajedrez para el cerebro, tema por tema
El sitio se organiza en cuatro grandes temas. Cada uno reúne páginas que detallan los estudios, sus cifras y sus límites.
Envejecimiento
¿Protege el ajedrez de la demencia? ¿Qué juegos proponer a un familiar enfermo o que vive en una residencia?
Inteligencia
CI de los campeones, ajedrez en la escuela, memoria de los maestros e imágenes del cerebro.
Salud mental
Atención, autismo, estrés: lo que permiten decir los escasos estudios.
Referencia
Todos los estudios citados en este sitio y las ideas erróneas más persistentes.
Cómo leer un estudio sobre ajedrez y salud
Los estudios sobre el ajedrez y el cerebro no valen todos lo mismo. Antes de quedarse con una cifra, bastan tres preguntas para separar el grano de la paja.
1. ¿Quién ha sido estudiado, y cuántos?
Un estudio con 16 jugadores no tiene el peso de una cohorte de 10 000 personas. Los estudios sobre ajedrez suelen abarcar grupos pequeños, a veces exclusivamente masculinos, lo que limita las conclusiones que se pueden extraer.
2. ¿Decidió el azar quién jugaba?
Es la pregunta decisiva. Las personas que juegan al ajedrez a los 75 años suelen tener más estudios, más compañía y mejor salud que las demás. Si su deterioro es más lento, ¿se debe al juego o a todo lo demás? Solo el ensayo aleatorizado lo resuelve, y existen muy pocos sobre el ajedrez.
3. ¿Se ha comparado con otra actividad?
Un niño que recibe clases de ajedrez también recibe atención, un marco y un adulto motivado. Sin un grupo de control que practique otra actividad, no se sabe si el efecto viene del ajedrez o de ese contexto. Es precisamente lo que Sala y Gobet reprochan a los estudios escolares.
La tabla completa de los estudios, con su nivel de evidencia, se encuentra en la bibliografía comentada de los estudios sobre el ajedrez.
Lo que la versión anterior de este sitio afirmaba erróneamente
Este sitio presentó durante mucho tiempo una lista de beneficios copiada de un artículo a otro por la red. Al comprobarla estudio por estudio, varias afirmaciones resultaron falsas o exageradas. Preferimos decirlo con claridad.
| Afirmación extendida | Lo que dicen los estudios |
|---|---|
| «El ajedrez aumenta el CI en cuatro meses» | Ningún estudio sólido lo demuestra. Los ensayos mejor controlados no encuentran un efecto duradero sobre la inteligencia general (Sala y Gobet, 2017). |
| «Jugar hace crecer las dendritas» | Ningún estudio ha observado eso en jugadores de ajedrez. Las imágenes cerebrales muestran diferencias de estructura entre expertos y no jugadores, sin poder decir cuál precede a cuál (Hänggi et al., 2014). |
| «El ajedrez hace trabajar los dos hemisferios» | Fórmula sin alcance: casi todas las actividades complejas movilizan los dos hemisferios. Los estudios de neuroimagen describen redes concretas, no una «puesta en marcha de los dos cerebros». |
| «El ajedrez mejora los síntomas de la esquizofrenia» | Una única carta de investigación con 26 pacientes señala mejores puntuaciones de planificación tras diez horas de juego (Demily et al., 2009). Nada sobre los síntomas de la enfermedad. |
| «El ajedrez previene el alzhéimer» | Los estudios muestran una asociación, explicada en parte por otros factores. Ningún ensayo ha demostrado que el ajedrez impida la enfermedad. |
Las demás ideas erróneas, como las «6 000 calorías» que quema un gran maestro en un torneo, se examinan en la página ajedrez y salud: las ideas erróneas.
Empezar o retomar el ajedrez
Aunque las pruebas médicas sigan siendo modestas, no faltan razones para jugar: el placer de reflexionar, los encuentros en el club, las partidas en familia, la satisfacción de progresar a cualquier edad. Los estudios de cohortes sugieren sobre todo una cosa: lo que cuenta es la regularidad de una actividad que exige un esfuerzo mental, durante años. El ajedrez se presta bien a ello, porque nunca se llega a agotar.
Para empezar, un tablero real tiene ventajas frente a la pantalla: se comparte, ralentiza el ritmo y se presta a las partidas en familia o entre vecinos. Si busca elegir un juego de ajedrez para jugar en casa, dé preferencia a piezas legibles y a un tablero lo bastante grande para colocarlas con holgura.
Y si la cuestión que le trae aquí es la de la inteligencia, Le Palais des Échecs le dedica un artículo que complementa nuestras páginas sobre el CI: ¿hace el ajedrez realmente más inteligente?
Para recordar. Jugar al ajedrez es una buena actividad de ocio, que hace pensar y crea vínculos. Los estudios permiten decir que se asocia a un mejor envejecimiento cognitivo, sin poder afirmar que sea el propio juego el que protege. Las promesas de un CI en alza o de curación no se apoyan en ninguna prueba.
Preguntas frecuentes
¿Cuáles son los beneficios del ajedrez?
Los estudios asocian la práctica regular de juegos de reflexión con un deterioro cognitivo algo más lento con la edad, y la práctica del ajedrez desarrolla una memoria y una percepción muy especializadas. Los efectos sobre el CI, el rendimiento escolar o los trastornos de la atención son débiles o no están demostrados.
¿Cuáles son los beneficios del ajedrez para el cerebro?
En los jugadores expertos, las imágenes cerebrales muestran una especialización de ciertas regiones para reconocer posiciones. En las personas mayores, la práctica de juegos de reflexión se asocia a menos demencias en varias cohortes, sin que haya pruebas de que el juego sea la causa.
¿Es bueno el ajedrez para el cerebro?
Es una actividad que exige atención, memoria de trabajo y planificación, y que se puede practicar toda la vida. Los estudios observacionales son bastante favorables, pero no prueban que el ajedrez sea mejor que otros pasatiempos exigentes, como la lectura o los crucigramas.
¿Qué efecto tiene jugar al ajedrez en el cerebro?
A corto plazo, una partida solicita la atención y, en competición, hace subir la frecuencia cardíaca. A largo plazo, el entrenamiento modifica la manera en que el cerebro percibe el tablero, con miles de patrones memorizados. Estos cambios afectan sobre todo al propio juego.
¿Es bueno para el cerebro jugar al ajedrez en línea?
Ningún estudio distingue con claridad el ajedrez en línea del ajedrez sobre un tablero. El juego en línea moviliza las mismas capacidades, pero las partidas muy rápidas y el encadenado sin pausas favorecen la precipitación; las partidas más lentas y el juego cara a cara añaden la reflexión pausada y el vínculo social.